Nvidia no quiere ser Tesla, quiere que todos lo sean: la gran diferencia entre Alpamayo y la estrategia de Elon Musk

Jensen Huang explica por qué Nvidia no compite con Tesla en conducción autónoma y apuesta por convertirse en la plataforma que impulse a toda la industria

Nvidia no quiere ser Tesla, quiere que todos lo sean: la gran diferencia entre Alpamayo y la estrategia de Elon Musk
Nvidia busca que Alpamayo se convierta en la plataforma de referencia para la conducción autónoma, integrada en coches de todo el mundo y no limitada a una sola marca
Publicado en Tecnología

Mientras la conversación sobre la conducción autónoma suele girar en torno a un nombre propio, Tesla, Nvidia está “jugando” a otra cosa. No quiere fabricar el coche que se conduce solo. Quiere que todos los demás puedan hacerlo. Y esa diferencia, que a primera vista parece sutil, cambia por completo las reglas del juego.

La comparación salió a la luz en una sesión de preguntas y respuestas con Jensen Huang (CEO de Nvidia y una de las personas más ricas del mundo), donde alguien preguntó directamente por las diferencias entre Alpamayo, la plataforma Nvidia, y el sistema Full Self Driving de Tesla. La respuesta fue reveladora.

Jensen no escatimó elogios hacia el trabajo de Elon Musk. Reconoció que el FSD de Tesla es “estado del arte” en prácticamente todo: acumulación de kilómetros, recogida y curado de datos, simulación, generación de datos sintéticos y, sobre todo, su enfoque “end-to-end” con un único gran modelo entrenado de principio a fin. De hecho, admitió que lo usa en su día a día y que funciona “increíblemente bien”. Pero ahí es donde se separan los caminos.

Nvidia lo tiene muy en claro: “no queremos un coche, queremos una industria”

El proyecto llamado Alpamayo nace con una filosofía opuesta. Nvidia no quiere competir con Tesla ni con ningún otro fabricante. Su objetivo es ser el proveedor tecnológico que permita a todos crear sistemas de conducción autónoma, algo parecido a lo que hizo Google con Android y a lo que está queriendo hacer con Gemini en el mundillo de los robots humanoides. Para ello, construye algo mucho más amplio que un software para un coche: una plataforma completa.

Nvidia desarrolla tres “ordenadores” clave: el de entrenamiento, el de simulación y el que va dentro del vehículo. A eso se suma un stack de software que cubre todo el proceso, desde entrenar modelos hasta desplegarlos en el mundo real. Cada cliente puede usarlo todo, solo una parte o adaptarlo a sus necesidades.

Por eso Nvidia trabaja con medio sector: desde Waymo hasta XPeng (empresa que presentó el SUV con mayor autonomía de la historia), pasando por Uber o Lucid. Incluso Tesla utiliza tecnología de Nvidia para el entrenamiento de sus modelos.

Una apuesta abierta y a largo plazo

La clave final está en la apertura. Nvidia libera modelos, herramientas y tecnología para que otros los usen, los adapten o los entrenen por su cuenta. No quiere quedarse con el producto final, sino acelerar todo el ecosistema.

Jensen lo dejó claro: en diez años, cientos de millones de coches tendrán capacidades autónomas avanzadas. Y Nvidia quiere estar detrás de todos ellos. No como fabricante, sino como la infraestructura invisible que lo hace posible. En esa visión, Tesla es una referencia, Nvidia, en cambio, quiere que el futuro autónomo no tenga un único protagonista, sino muchos. Y eso, a largo plazo, puede ser aún más ambicioso.

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