Sam Altman se burla de Mark Zuckerberg en un mensaje interno: "Nosotros no seguimos modas cuando se hacen populares"

Sam Altman arremete contra la cultura de la "energía masculina" de Meta en un comunicado a su plantilla, marcando distancias con Zuckerberg en plena escalada de fichajes millonarios entre ambas compañías

Sam Altman se burla de Mark Zuckerberg en un mensaje interno: "Nosotros no seguimos modas cuando se hacen populares"
La rivalidad entre OpenAI y Meta trasciende los algoritmos: mientras Altman reniega de las modas corporativas, Zuckerberg intenta descabezar a su competidor con bonus de hasta 100 millones de dólares
Publicado en Tecnología
Por por Sergio Agudo

Sam Altman ha enviado un mensaje interno a los empleados de OpenAI para marcar distancias con la cultura corporativa de sus principales rivales. En una comunicación vía Slack, el directivo critica veladamente el discurso sobre la "energía masculina" que Mark Zuckerberg defendió públicamente el año pasado. El intercambio evidencia una fractura ideológica profunda en plena batalla por el talento en inteligencia artificial.

La información, detallada por Business Insider, señala que Altman busca proyectar una imagen de empresa ajena a tendencias pasajeras. El directivo sostiene que su organización no se sumó a las discusiones sobre la masculinidad en el entorno laboral ni tampoco abrazó posturas políticas cuando lo "woke" dominaba el discurso en Silicon Valley.

Choque cultural en la cumbre de la IA

Este dardo dialéctico llega tras las polémicas declaraciones de Zuckerberg en el podcast de Joe Rogan. El fundador de Facebook afirmó entonces que la sociedad se ha alejado de una energía masculina necesaria para el mundo de los negocios, reivindicando una cultura empresarial que celebre la agresividad competitiva. Según su visión, no se puede equiparar un buen ambiente de trabajo con la idea de que la masculinidad es algo malo.

Esta postura choca frontalmente con el enfoque de un ChatGPT más humano y menos restrictivo que Altman intenta imprimir a su catálogo. El enfrentamiento por los valores responde a una guerra abierta por fichar ingenieros especializados, donde Zuckerberg ha llegado a ofrecer paquetes que incluyen primas de fichaje de hasta 100 millones de dólares para atraer a investigadores de la competencia.

La rivalidad también se traduce en una carrera de inversión salvaje, donde Zuckerberg ha desembolsado miles de millones en adquisiciones para liderar la próxima ola de la IA. Frente a este modelo de gran corporación cotizada, Altman prefiere una gobernanza que evite la presión de la bolsa, lo que le permite mantener un control férreo sobre su visión estratégica sin rendir cuentas a inversores tradicionales.

Pese a los esfuerzos de Altman por retener a su equipo, Meta ha logrado incorporar a varios talentos notables procedentes de OpenAI en los últimos meses. El mensaje interno parece un intento de blindar la moral de la tropa utilizando la diferenciación cultural como herramienta de retención en un mercado asfixiante. Altman confirma así que en OpenAI no quieren limitarse a fabricar algoritmos, sino imponer un modelo de empresa que se perciba como más maduro y menos reactivo a las modas de gestión.

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